Liderazgo en la Formación: Más Allá del Conocimiento, Hacia la Inspiración y el Impacto
- Catalina Trujillo Arbeláez
- 9 oct 2024
- 3 Min. de lectura
En el mundo empresarial, la figura del formador suele ser vista como un experto que transmite conocimiento a su audiencia. Sin embargo, cuando hablamos de verdaderos formadores, aquellos que dejan una huella profunda en las personas, necesitamos ir más allá de esta visión.
Surge entonces una pregunta clave: ¿Cómo seleccionamos a los formadores en nuestras organizaciones? ¿Deben ser los mejores en su área o, más bien, poseer ciertas características que les permitan impactar de manera efectiva a su audiencia?
El Rol del Formador como Líder
Desde mi experiencia acompañando procesos de formación en diferentes contextos, he observado que el conocimiento, si bien es importante, no es lo único ni lo más relevante. Un buen formador debe ser, ante todo, un líder. No me refiero al líder convencional que guía un equipo de trabajo, sino a ese líder que acompaña, motiva y permite que otros descubran su propio potencial. El formador, en este sentido, actúa como un facilitador que enciende la chispa del aprendizaje en cada persona.
Un líder que facilita el aprendizaje sabe que no se trata de llenar a los demás de información. En la era de la sobrecarga informativa, intentar llenar a una audiencia con datos y contenido es uno de los mayores errores. En cambio, se trata de promover la reflexión, la interacción y el diálogo. De hecho, los mejores formadores son aquellos que saben escuchar, que fomentan el intercambio de ideas y que despiertan la curiosidad y las ganas de aprender de su audiencia.
Menos es Más: El Valor de la Simplicidad
Un buen formador sabe que "menos es más". Es decir, no se trata de agotar el temario o de ofrecer la mayor cantidad de contenido posible, sino de seleccionar cuidadosamente aquello que verdaderamente impactará y que será relevante para los participantes. El aprendizaje efectivo se fundamenta en la conexión emocional, en el entusiasmo que el formador logra transmitir. De poco sirve ser un experto en un tema si no se logra captar la atención y el interés de los demás.
Promover la Conversación y la Acción
El aprendizaje significativo ocurre cuando las personas se ven involucradas activamente en el proceso. Por eso, más allá de impartir una lección, el formador debe fomentar el diálogo y promover que los participantes se conviertan en actores de su propio aprendizaje. Se trata de abrir espacios para la conversación y, más importante aún, para la acción. Es en la práctica y la reflexión sobre la misma donde el verdadero aprendizaje ocurre.
Para lograr esto, no solo es necesario ser un experto en la materia que se enseña, sino también poseer habilidades sociales que permitan conectar con la audiencia. Un buen formador debe ser capaz de generar un ambiente de confianza, donde las personas se sientan seguras para expresar sus ideas, plantear dudas y reflexionar sobre lo aprendido.
El Formador del Futuro: Un Facilitador de Experiencias
A medida que avanzamos hacia un entorno laboral cada vez más dinámico y cambiante, el rol del formador también evoluciona. Ya no basta con ser un transmisor de conocimiento; el formador del futuro es, más bien, un facilitador de experiencias de aprendizaje. Alguien que inspira, que guía y que acompaña a otros en su desarrollo personal y profesional.
Para finalizar, al seleccionar a nuestros formadores, no debemos centrarnos exclusivamente en su dominio técnico o conocimiento. Debemos buscar líderes que sepan guiar, motivar e inspirar, y que entiendan que el aprendizaje es un proceso interactivo, donde el diálogo, la simplicidad y la acción son esenciales para lograr un verdadero, Koideas te acompañamos en la selección de estos facilidores y los mentorizamos para lograr el desarrollo de su máximo potencial.

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